3. studenoga 2013.

PRÍNCIPE by Alexander Ríos

Following our experience in Casa del Campo in July this year, the contribution from one of the participants is here! Alexander Ríos tells a story of meeting a principe azul!


PRÍNCIPE



Nunca antes había ido a una zona de cruissing. Tenía curiosidad pero no estaba interesado en tener sexo con desconocidos, pero yendo en grupo y con un guía, así en plan antropológico, pues me animé, aunque también me preguntaba qué pasaría si encontraba a un chico que me gustara mucho, ¿hasta dónde podría llegar? Éramos ocho, entre chicos y chicas. Llegamos a la estación Lago como a las 7 de la tarde y tuvimos que caminar una media hora.  Subimos una cuesta árida llena de vegetación seca por el calor del verano. El paisaje era amarillo y hostil, entre tierra y plantas marchitas. Mientras subíamos mencioné algo, no recuerdo por qué, sobre el príncipe azul, hicimos un par de bromas al respecto y seguimos hablando de otra cosa. Al llegar al lugar vimos pocos hombres, unos desnudos y sentados, y otros vestidos merodeando por ahí. Todo se veía muy incómodo como para animarse a tener sexo.  Nos separamos y nos fuimos a caminar. Yo iba con un amigo croata con ánimo de exploradores. De repente tras unos arbustos vemos a un chico de barba, completamente desnudo, echado sobre una manta, leyendo un libro. Tenía una polla enorme, erecta y rosada. Su cabello era azul.  Lo juro. Me quedé absorto sin saber qué hacer. ¿Era una señal? Parecía muy guapo. Estuve esperando a que me devolviera la mirada pero él siguió concentrado en su libro. Me alejé, dimos un par de vueltas y nos unimos al grupo, ya pronto tendríamos que irnos, justo cuando bajaba el sol y todo se pondría más interesante. Le pregunté a los otros si habían visto al chico del cabello azul. Me dijeron que no, entonces fuimos a verle. Allí estaba él con su libro y su enorme polla. Ellos se alejaron y yo me quedé un rato mirándole. Él levantó su mirada y me observó, nos quedamos un rato así hasta que decidí acercarme, lentamente. Era un chico muy guapo. Ya muy cerca de él me di cuenta que tenía un diente color marrón. Le conté lo del príncipe azul y que justo aparecía él.  Sonrió. Me contó que era de Córdoba y que solía ir a ese lugar a leer y que si encontraba algún chico que le gustara, pues… que prefería ir entre semana porque los findes solía estar muy lleno. Entonces me animé a besarle, despacio, una, dos veces, lo toqué tímidamente, su pecho y luego su polla enorme entre mi mano. Le hice una paja leve y luego le dije que tenía que irme, alejándome con la boca seca. Mientras bajábamos la cuesta pensaba en que debí tocarlo más. Por el camino encontramos varios chicos subiendo solos, la noche en la montaña apenas comenzaba.

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